Con ejemplares de distintas épocas, desde sedanes de casi un siglo de historia hasta deportivos, utilitarios y descapotables, el Club Peugeot Clásicos de Argentina volvió a mostrar en San Isidro la evolución de la marca francesa y su vínculo con el público argentino.
Una vez más, el Club Peugeot Clásicos de Argentina dijo presente en AutoClásica, el tradicional encuentro de vehículos históricos que se realizó en el Hipódromo de San Isidro. Como cada año, el espacio permitió recorrer diferentes capítulos de la historia de Peugeot a través de modelos que representan su evolución en diseño, tecnología y propuestas para distintos usos.

La exhibición reunió vehículos de épocas y segmentos muy diferentes. Entre ellos se destacaron el Peugeot 201 Sedán de 1929, una pieza que remite a los primeros años de la denominación numérica que identificó a buena parte de la producción de la marca, y el 203 Sedán de 1956, junto con modelos familiares y comerciales que reflejan otras etapas de su desarrollo.
La variedad continuó con el D4 B Furgón de 1963, el 404 Familiar de siete asientos, también de 1963, el 204 Sedán de 1969 y el T4B Doble Cabina de 1972. Ejemplares que permiten entender cómo Peugeot construyó una identidad que fue mucho más allá de los autos particulares, con vehículos pensados para el trabajo, el transporte y las necesidades de las familias.

El recorrido también tuvo espacio para el costado deportivo de la marca. El 405 Mi16 de 1991 aportó una muestra del espíritu de los sedanes de altas prestaciones, mientras que la Peugeot 504 Pickup de 1992 representó a uno de los modelos más ligados a la historia productiva argentina.
Entre los ejemplares más llamativos apareció el 306 Maxi Rallye de 1996, una máquina que remite al universo de la competición y al protagonismo de Peugeot en los caminos del rally. A su lado, el 306 Cabriolet de 1996 mostró otra faceta de la marca, con una propuesta que combina diseño, elegancia y conducción a cielo abierto.

La selección permitió reunir, en un mismo espacio, vehículos que responden a filosofías muy distintas, pero que comparten el emblema del león. Desde los modelos históricos que consolidaron la identidad de Peugeot hasta los deportivos y utilitarios que dejaron su huella en diferentes mercados, cada ejemplar aportó una parte de esa historia.
La participación del Club Peugeot Clásicos de Argentina también puso en valor el trabajo de los coleccionistas y entusiastas que dedican tiempo y recursos a preservar estos vehículos. Su tarea permite que modelos que dejaron de fabricarse hace décadas continúen en movimiento y puedan ser conocidos por nuevas generaciones.
En una muestra donde conviven autos de colección, vehículos de competición y máquinas de distintas procedencias, la presencia del club volvió a demostrar que conservar un automóvil también significa mantener viva la historia de una marca y su relación con quienes la eligieron a lo largo del tiempo.







