En un nuevo aniversario de su natalicio, recordamos al Quíntuple, al gran Juan Manuel Fangio, quien se convirtió en leyenda y por el cuál, cada 24 de junio, es el Día del Piloto en Argentina.
Cada 24 de junio el automovilismo argentino hace una pausa para mirar hacia atrás. No como ejercicio nostálgico, sino como acto de justicia. Desde 2007, el Automóvil Club Argentino y la Asociación de Corredores de Turismo Carretera instituyeron el 24 de junio como el Día Nacional del Piloto, en honor al natalicio de Juan Manuel Fangio. Hoy, ese hombre hubiera cumplido 115 años.
De Balcarce al mundo
Juan Manuel Fangio nació en Balcarce, provincia de Buenos Aires, el 24 de junio de 1911. Desde joven abandonó sus estudios para dedicarse a la mecánica y a las carreras. Debutó en el Turismo Carretera en 1938 y en 1940 se consagró campeón argentino con Chevrolet, título que repetiría al año siguiente.
Pero el mundo lo estaba esperando. A fines de la década del 40 viajó a Europa y lo que vino después es historia pura.
Los números que nadie pudo superar
En apenas ocho temporadas de Fórmula 1, Fangio ganó cinco campeonatos mundiales con cuatro marcas distintas: Alfa Romeo en 1951, Maserati y Mercedes en 1954, Mercedes en 1955, Ferrari en 1956 y Maserati en 1957. Una hazaña que habla tanto de su talento como de su capacidad de adaptación.
En 51 Grandes Premios disputados, ganó 24, lo que representa un porcentaje de victorias del 47%. Sumó 35 podios, 29 pole positions y 23 vueltas rápidas. Cifras que, ajustadas a la cantidad de carreras por temporada de aquel entonces, resultan sencillamente inalcanzables.
El diario británico The Telegraph lo ubicó primero en su ranking de los 20 mejores pilotos de la historia, por encima de Schumacher, Hamilton, Senna y Prost, con este argumento: “Si analizamos las cifras proporcionalmente, Fangio es insuperable”.
El legado que sigue rodando
Fangio no solo dejó récords. Dejó una forma de entender el automovilismo: con inteligencia, con respeto por el auto y por el rival, y con una humildad que lo hizo querido en cada rincón del planeta. Falleció en Buenos Aires el 17 de julio de 1995, pero su nombre sigue siendo el primero que aparece cuando alguien pregunta quién fue el mejor.
Hoy, mientras una nueva generación de pilotos argentinos intenta escribir su propia historia en la Fórmula 1, el Chueco de Balcarce sigue siendo el faro. El punto de referencia. El número uno.
Feliz Día del Piloto.






